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Death Stranding es uno de los mejores videojuegos del año.

La última obra del mítico realizador japonés Hideo Kojima le escapa a la forma tradicional de jugar y plantea la conexión entre personas como principal tema. Su novedoso sistema online

Uno de los lanzamientos más esperados del año estará disponible en una semana. Desde su anuncio a comienzos de 2016 solo ha crecido el misterio que lo rodea. Tres años más tarde Death Stranding justificará la anticipación que trae consigo.

Aunque su director si niegue a colocarlo dentro de una categoría ya que considera que el juego en sí representa un género nuevo, si hay que darle a Death Stranding alguna etiqueta que pueda encorsetarlo en un género y hacer más fácil su asimilación sería la de un walking simulator, aquellos juegos donde la trama avanza cuando el personaje llega del punto A hacia el punto B.

De la misma manera, se podría simplificar al máximo la trama: Sam Porter Bridges es uno de los pocos capaces de entregar materiales que necesitan las ciudades que se reconstruyeron luego de un apocalípsis. Durante una de sus entregas, le encomiendan la enorme misión de reconectar ciudades que estaban fuera de la red que busca reconstruir Estados Unidos. Sería un “Rappi” del postapocalismo pero que tiene que lidiar con seres de otra dimensión.

Death Stranding es el primer videojuego que dirigió Hideo Kojima, padre de la saga Metal Gear, luego de una conflictiva separación con Konami, el publicador de sus últimos juegos. Será un producto salido de Kojima Productions, el estudio independiente del japonés. El motor gráfico que usa DS es Decima Engine, el mismo que usó el estudio Guerrilla Games para desarrollar el excelente exclusivo de PlayStation 4 Horizon Zero Dawn.

Death Stranding es uno de los pocos ejemplos de un videojuego AAA “de autor”. Su director se vio involucrado en todos los aspectos. Desde la idea, el guión, el casting de los actores, la edición, el diseño del juego, edición de video, la edición de sonido, los trailers de difusión, hacer los ajustes de dificultad, supervisar el marketing. Todo pasaba por el atento ojo del realizador.

A lo largo de su extensa partida -que supera ampliamente las 60 horas- nos va presentando mecánicas de juego constantemente. Desde la importancia de ir con el equipamiento preparado para el viaje, el planear la ruta más adecuada para hacer la entrega, el combate con las criaturas de otra dimensión que nos acechan, el mantener al personaje descansado para que el viaje sea menos difícil, la mejor manera para evitar que unas especie de piratas del asfalto nos roben la mercadería que hay que entregar y así con un largo etcétera llegan mecánicas nuevas y complementarias constantemente.

El mundo abierto de Death Stranding exuda libertad. El enorme mapa está dividido en áreas que tiene cada una su propia geografía además de sus diferentes puntos que hay que conectar y entre los cuáles hacer las entregas. El planificar cada viaje es importante: qué camino tomar, qué objetos llevar para que sea lo más fácil pósible siempre es importante. Por ejemplo: si vamos a cruzar un río y no conocemos la profundidad lo más adecuado es llevar una escalera que permita cruzarlo sanos y salvos. A medida que avanzan las horas de juego, el personaje principal va adquiriendo nuevas herramientas y vehículos.

Durante la partida compartimos el mundo que recorremos con decenas de jugadores, pero no interactuamos directamente con ellos ni los vemos con claridad. En cambio sí podemos interactuar con las estructuras que ellos van construyendo en el mapa así como otros pueden modificar las nuestras. Así, un puente puede ser mejorado o un camino construido de manera colectiva. De nuevo, el concepto de unir gente está presente.

Otra forma de “interactuar” con los demás jugadores es mediante los carteles que van dejando. Ya sea para advertir que estamos entrando en una zona del mapa peligrosa, que alguien haya dejado una soga para bajar de una acantilado o simplemente para recomendarnos que disfrutemos la vista, hay una serie de mensajes que se pueden dejar y otros usuarios los verán.

El juego contiene todos los lugares comunes que se pueden esperar de una obra de Kojima: los juegos de palabras con los nombres de los personajes y su rol en la trama, las cutscenes cinematográficas y largas, el quiebre de la cuarta pared, las referencias a juegos anteriores que él dirigió, los planteos filosóficos desplegados a lo largos de monólogos o charlas.

Cada uno de los personajes -ya sea protagonista, secundario o villano- tiene su momento donde se explica cómo ve el mundo y la manera en que llegó a ser lo que es. Entre los actores se encuentran Norman Reedus, Mads Mikkelsen, la francesa Léa Seydoux, Lidnsay Wagner, el director mexicano Guillermo Del Toro, Margaret Qualley y el actor de voz de videojuegos Troy Baker.

Death Stranding es un juego que antepone la conexión entre personas, ciudades, incluso el pasado con el presente por encima de la acción desenfrenada tan característica de los grandes lanzamientos. Pide que disfrutemos cada viaje que hacemos, y que en la rutina de encontrar la mejor ruta haya algo más que una entrega de un paquete.

No será exclusivo de PlayStation 4. Si bien es un rumor que venía dando vueltas, se confirmó que llegará la versión para PC en el invierno del año que viene.

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