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Makoto Shinkai: los sugerentes e hiperrealistas mundos de uno de los grandes autores del anime actual

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Desde el histórico éxito de taquilla de ‘Your name’, Makoto Shinkai se ha aupado a la nómina de grandes animadores japoneses tras la incierta elipsis de Studio Ghibli. Entre nombres como Mamoru Hosoda, Masaki Yuasa, Naoko Yamada, Hiromasa Yonebayashi o Keiichi Hara, el director de ‘5 cm por segundo’, ‘El jardín de las palabras’ o ‘El lugar que nos prometimos’ es uno de los más destacados tan solo por su proyección internacional. ‘Weathering with you’, su nuevo romance juvenil de corte fantástico, acaba de llegar a Japón.

Esta autoconciencia es una de las marcas más significativas de este orfebre de la animación, que en su peculiar y artesanal estilo ha marcado el preciosismo visual como sello de identidad. Su delicado tratamiento del detalle, que raya la obsesión, hace que haya una faceta en la que sí parece superar a Miyazaki: la animación de las comidas.

Más allá de lo anecdótico -aunque, como vremos, las motivaciones hiperrealistas de su animación no son sólo estéticas-, la obra de Makoto Shinkai es la de alguien muy preocupado por los problemas del ser humano en el mundo contemporáneo, con especial incidencia en Japón pero también aplicable en lo universal. La soledad, el paso del tiempo, la distancia, la madurez o la separación son algunos de sus grandes temas, acompasados a esta hiperrealidad animada que le hace, por encima de todo, autor.

Esta obsesión casi enfermiza del director japonés, celoso de su puesta en escena, explica el exhaustivo control de sus primeros trabajos, ‘Other words’ y ‘Ella y su gato’. En ambas, ya se anticipan ya algunos de sus mecanismos fundamentales: el amor, la distancia, la importancia de la ciudad, el detallismo en la materialidad, el estatismo y el abuso de la voz en off.

Con su primer largometraje, ‘El lugar que nos prometimos’, se marcan las primeras trazas y pilares de su obra. La animación preciosista y ultranaturalista, con especial incidencia en fondos, se explaya en una dilatada contextualización objetual tanto natural como artificial. Para el caso que nos ocupa, este interés no es casual: ‘El lugar que nos prometimos’ es una ucronía al estilo de ‘El hombre en el castillo’ de Philip K. Dick, aunque lejos de la paranoia del escritor estadounidense, donde Japón está dividido en dos partes que controlan, respectivamente, Unión Soviética y Estados Unidos.

La insistencia en lo material marca una justificación de un mundo improbable pero posible. Shinkai dispone el estatismo y la contextualización constante como sello no sólo por una obsesión estética, sino como excusa para hacer verdaderos sus mundos posibles al ponerlos tan de cerca a la realidad que representan, incluso aunque no se corresponden a la que existe.

También en ‘El lugar que nos prometimos’ marca sus obsesiones temáticas, que anticipábamos antes. En su debut en largometraje, Shinkai habla de una historia de separación que también está reflejada en su puesta en escena. El constante distanciamiento de las imágenes con personajes, que se sitúan habitualmente en un segundo o tercer término y tienen elementos desenfocados en el primero -de nuevo contextualidad material-, nos marca una observación distante y que, a priori, parece insalvable.

Pero según avanzamos, Shinkai habla del mismo mundo bello que presentan sus vívidas y sensibles imágenes, a pesar de la desazón y la soledad de sus historias y personajes. Porque el cine de Shinkai es un cine de luz y esperanza, que nos dirige hacia el optimismo y la voluntad de romper las distancias y acabar con las separaciones. Muchas de las imágenes de Shinkai apunta al cielo en bellos contrapicados y panorámicas verticales, que anticipan la evolución de sus personajes hacia el optimismo y la reunión.

Si con ‘El lugar que nos prometimos’ ya podemos desentrañar el desarrollo temático y narrativo de la obra posterior de Shinkai, con ‘Hoshi no Koe’ podemos entender su visión más pesimista, más cercana a sus primeros trabajos. La separación adquiere una nueva dimensión aquí, pues no sólo es espacial, sino también temporal, interés que recogerá más tarde aunque en tono más distendido ‘Your name’.

La distancia se marca en términos horarios y físicos por el alejamiento de los personajes, reflejada en una incomunicación temporal -diferentes velocidades en el paso del tiempo- y física. La soledad como centro de la narración incide en una de las grandes contradicciones de la modernidad: cómo, a pesar de la facilidad para comunicarnos y estar conectados, nos encontramos cada vez más lejos.

Esta nueva dimensión de la separación a través del diferente paso del tiempo es la que lleva al tema fundamental de ‘5 centímetros por segundo’: la velocidad. En este caso, Shinkai entiende la velocidad desde diferentes y enriquecedoras perspectivas: cómo crecemos y maduramos a distinta velocidad, pero también cómo nuestros sentimientos aparecen, evolucionan y desaparecen a velocidades diferentes.

En la que es una de sus obras más tristes podemos entender otro de los mecanismos fundamentales de Makoto Shinkai. La soledad de sus personajes, habitualmente por una separación o por la propia distancia, también explicaría el abuso en su obra de la voz en off: estos seres solitarios no tienen con quién hablar más allá del propio espectador, y vuelcan todos sus sentimientos en quien les escucha, la audiencia.

Esta poética desgarrada sigue fundamentándose desde lo visual con la recreación de la ciudad, otro personaje más que se enfrenta directamente a la naturaleza. La contraposición de lo urbano y lo rural, muy habitual en el cine japonés, se encarna aquí en un esteticismo que no crea antónimos, sino elementos complementarios en un equilibrio de fuerzas antagónicas. Pues existe la misma belleza en los instantes desmenuzados de la ciudad y el campo.

La belleza del instante

Este interés de lo material en Makoto Shinkai hace que toda su puesta en escena cobre un sentido mayor. Pues el tiempo es la obsesión primordial del autor, pero, sobre todo, está interesado en el tiempo de la espera. El drama de la paciencia y de los tiempos muertos, que se refleja especialmente en sus escenas de trenes y estaciones -con apariciones significativas en ”5 cm por segundo’, ‘Your name’ o ‘El jardín de las palabras’-, es el que Shinkai refleja con más interés.

 

‘Weathering with you’, la última película de Makoto Shinkai, ya ha llegado a la cartelera japonesa tras su estreno este 19 de julio. Como siempre, fuera del país nipón tendremos que esperar confirmaciones de la nueva película de uno de los directores de anime más sugerentes de la actualidad.

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